El 22 de marzo de 2006, el Ateneo Jovellanos rindió un homenaje conjunto a dos personalidades relevantes de la actualidad y reciente historia española. Por un lado se procedió a la entrega de la medalla de oro de la Institución al historiador medievalista Luis Suárez Fernández. De ese homenaje nos ocupamos en otra de las Noticias de nuestra web.
Con posterioridad se celebró una misa en memoria de Gonzalo Fernández de la Mora, seguida de una conferencia en la que intervinieron Luis Suárez, Dalmacio Negro y Gonzalo Fernández de la Mora Varela (hijo del homenajeado)
El primero en intervenir fue Dalmacio Negro, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de San Pablo, que lo definió como uno de los mayores pensadores políticos del último tercio del siglo pasado, maestro de generaciones cuyo objetivo principal, a lo largo de su extensa obra, que se encuentra dispersa en multitud de escritos, fue la desmitificación de la política; la sofística contemporánea fue una de sus bestias negras. Su postura era escéptica, creía en pocas cosas pero firmemente. No era un profesor sino un escritor libre.
A lo largo de su disertación hizo un repaso de sus principales libros extrayendo conclusiones de su pensamiento político-filosófico.
Por su parte Luis Suárez se erigió en portador de la representación de la Real Academia de la Historia al mencionado homenaje ya que, en su última sesión extraordinaria, le llegó la noticia del acto programado en Gijón. Con tal motivo recordó la importante labor que Fernández de la Mora realizó en la biblioteca de la Institución con el fin de que no se perdieran los tesoros del saber. Luís Suárez cuestionó la autenticidad de la democracia hoy en día, pues, a su juicio, “estamos viviendo la partitocracia y, con ella, el problema del crepúsculo de las ideologías. Se ha olvidado que la democracia es el resultado para la defensa de los derechos humanos. Los Reyes Católicos aceptaron el principio de la autoridad, hoy los partidos sólo aceptan el poder; ellos son la autoridad”. En una de sus consideraciones se refirió a la tergiversación que hoy en día se hace de las ideas libertad y amor: “el amor es un sentimiento no un acto y la libertad no es cualquier cosa sino el sentido profundo de la responsabilidad, es un derecho natural no inventado”.
La última intervención corrió a cargo del hijo del homenajeado, Gonzalo Fernández de la Mora Varela, quien se refirió a su padre como persona que fue capaz de vivir varias vidas simultáneas.
En el aspecto humano practicó el altruismo ya que, como coleccionista, se hizo con numerosos objetos de plata que donó al museo de Pontevedra. Consiguió reunir una de las mayores bibliotecas privadas.
Fue periodista y colaborador en ABC, además de crítico literario. También político, procurador en cortes, ministro de obras públicas durante el régimen de Franco. Lanzó la autopista Oviedo-Gijón. Fundó Alianza Popular y, en la democracia, durante el proceso de elaboración de la Constitución Española, se declaró hostil al artículo octavo sobre las autonomías ya que lo consideraba atentatorio contra la unidad de España.
Es su faceta intelectual la más importante. En ella se dan el pensamiento político, la filosofía y la crítica de pensamiento. Lanzó la idea del crepúsculo de las ideologías, tenía visión de futuro ya que se ha cumplido su vaticinio. Como pensador ha sido más conocido fuera de España y, dentro de ésta, es la izquierda la que más lo cita; la derecha lo ignora. Volvió a mencionar la idea de la partitocracia. A su juicio, en España se está llegando a tales extremos que existe el peligro de acabar con la independencia de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial, que es la esencia de la democracia.
Asimismo fundó la revista de pensamiento “RAZÓN ESPAÑOLA” que ya va por el número 135 y de la que se ha responsabilizado su hijo. Fue, en Filosofía, un defensor del racionalismo, casi un estoico, su máxima era: “La razón debe guiar al sentimiento”.
Y para finalizar el acto, el presidente José Luís Martínez, hizo entrega a su viuda, allí presente, de una medalla de la Virgen de Covadonga y la Cruz de la Victoria.
Ecos en la prensa
Comentario de Carlos Menéndez de Alba
Intervención de Gonzalo Fernández de la Mora Varela: