Venecia-Croacia, crónica de un viaje por Virginia Álvarez Buylla

Unos setentas socios del Ateneo Jovellanos realizamos este viaje, que  Senna, la encantadora guía que nos acompañó por Sibenic, Trogir y Split, definió como “viaje de estudios”. Realmente nos empapamos del arte y la historia.,etc, de los sitios que visitamos.

Comenzamos por Venecia, en la que todo es fascinante, la visita panorámica en barco fue , para mí , lo mejor. Pasar por delante de la isla que fue manicomio  y pensar en la cantidad de gente que fue encerrada allí por nada y acabó muriendo ahí sin saber porqué. La cantidad de islas abandonadas, en donde había conventos que Napoleón tuvo a bien destruir, el molino que fue un gran negocio y ahora se está convirtiendo en un hotel de lujo de la cadena Hilton, la Chiesa della salute construida para conmemorar el fin de la peste, los troncos colocados de una manera que enseñan a los barcos las rutas por los canales etc. Venecia es un lijo para los sentidos.

Eslovenia fue la favorita para casi todos nosotros. Hermosos paisajes con casas de tipo austríaco, bosques interminables, grandes llanuras rodeadas por los Alpes julianos, innumerables lagos. Subida en funicular a Bohin con las esplendorosas vistas de los Alpes, la montaña de las tres cabezas etc.. La visita a las cuevas de Postojna, nunca habíamos visto tanta grandiosidad. Los castillos maravillosos, el de Predjama con la leyenda del conde Erasmo, enfrentado al emperador y el amor de su novia que plantó un tilo en su honor y todavía existe; el castillo de Ptuy más bien fortaleza, el castillo de Trakoscan, propiedad durante muchos años de la familia Draskovic, lo malo de estas visitas fue las subidas y la cantidad de escaleras, creimos que alguno iba a claudicar pero nos portamos como unos valientes. Ljubljana, la capital, una ciudad animada y viva con más de 45.000 estudiantes. Bled, con su lago y su castillo, paseo en barca hasta la isla de Sta María, parada para probar el pastel de Bled, parecido a nuestro milhojas y casi tan bueno.. Ptuy, ciudad muy antigua, restos tomanos, visita a unas bodegas, degustación de buenos vinos blancos “Riestling y Sauvignon, y el “golden wine”.

En Zagreb, capital de Croacia, estancia en el Palace Hotel , hotel de más cien años, con esas grandeza decadente de los buenos hoteles, techos de cristale tallados, habitaciones en donde durmieron Tito, Orson Welles , Eleanor Rooselvelt, etc, la ciudad muy bonita, muchas casas sin restaurar desde las última guerra de los Balcanes, esto es una constante en Croacia.  Muy interesante el cementerio, construido por Bolek. Toda la ciudad llena de terrazas muy animadas. Mucho calor. Muy interesante la montaña de Medvenica, subida en funicular y hermoso paseo por el bosque.

Ya en la costa  mucho calor, estancias en Opatija, Vodice,  en donde nos alojamos en un  hotel, en donde está la escuela de football de Davor Suker, nos hicimos fotos con él, encantador.. Las visitas a Trogir, Sibenik y Split realmente fabulosas, también Zadar, todas con sus cascos medievales y las huellas de todos los invasores, romanos, eslavos, venecianos, franceses, austriacos, alemanes, guerras mundiales etc.

Terminamos el viaje en Dubrovnik, la perla del Adrático, paseamos por las murallas de Pile, bajo un sol de fuego, la ciudad ha sido totalmente reconstruida en los últimos diez años y es como un viaje al pasado, la calle principal con sus edificios de estilo veneciano, las callejuelas, los preciosos edificios de piedra, las magníficas joyerías con el coral del Adriático y las filigranas en plata y oro, las terrazas , sobrecogedora la exposición de fotos de la destrucción de la ciudad en la última guerra, y fotos de los muertos. ¡Ojalá que esto nos enseñe el camino de la paz!.

En resumen, un viaje fabuloso en el que lo mejor fueron los compañeros y ahora amigos, sufridos, pacientes, puntuales, un diez y lo peor el calor.

   VIRGINIA ÁLVAREZ BUYLLA: Es miembro de la Junta Directiva del Ateneo