Sevilla en primavera por Nery G. Vallina

La primavera en Sevilla huele a azahar,  a jazmín, a lilas, a rosas y a naranjas maduras.

Yo insisto siempre en el placer de las pequeñas cosas, o el placer de los pequeños viajes, sin perjuicio de  intentar los espectaculares que también se disfrutan.

El último viaje del Ateneo Jovellanos por la  vía de la plata  nos llevó a   Cáceres y Sevilla, pasando por la pequeña Hervás  con sus casas blancas, su barrio Judio y su magnífico museo Pérez Comendador. El grupo era amplio y como siempre  se forman otros pequeños grupos  en función de las preferencias del viaje. José Luis Álvarez Garcia de la directiva del Ateneo nos comandaba y lo hizo francamente bien.         

Cáceres histórica y monumental, patrimonio de la humanidad celebraba su  “Wodmad” 2007, XVI festival  multiétnico. Cientos de jóvenes de distintos países agrupados bajo las murallas de la parte noble de Cáceres,  portaban mochilas, guitarras y también el “botellón”. Cincuenta mil espectadores en la C.  AMENOX  07 ; ¡ Casí na ¡

La zona monumental  de Cáceres llena de misterio  nos  sorprendió   desde una nueva perspectiva, la noche, cada palacio o caserón, cada escudo, cada rincón o esquina  es allí  un trozo de historia,  como trasladarse a otra época,  el  ruido de nuestro pasos por las empedradas  y silenciosas callejuelas    sonaban  como a eco todo invitaba al silencio,  seguíamos  las magistrales  explicaciones que fueron auténticas lecciones  de arte e historia  de nuestro  Guía compañero de viaje D Luis Diez Tejón el cual  hizo de nuestro viaje un curso completo. Lo hemos adoptado para siempre. Convencidos de que  sabía de todo cuando había dudas decíamos: pregúntale a Luis; solo una vez lo pillamos. Manos mal empezábamos a creer si sería Marciano.  Pues no,  es humano, sapientísimo  terrícola.

 Breve visita a la ciudad de Mérida, incluyendo teatro anfiteatro, Alcazaba, museo y algunos hasta nos dimos el gustazo turístico de recorrer la ciudad en un pequeño tren. Turismo a fondo lo llamaría yo..

Camino ya de Sevilla, otra breve visita a Zafra, llegamos justo en la hora de un buen café en el Parador, (antiguo Alcázar de los  duque de Feria) un  paseo por calles y plazas  (buscando la  sombra )  y aún hubo tiempo de comprar quesos  !Ha las tortas del Casar! Que exquisiteces.

Sevilla huele, respira y vive de manera diferente. “Sevilla tiene un color especial”.

Instalados  cerca de los Jardines de Murillo  en pleno  barrio de Santa Cruz, fue un placer pasear sus estrechísimas calles al anochecer, cenar en la Plaza de Dña Elvira y contemplar  iluminada la Giralda. Antiguo minarete musulmán, esbelta, magnifica y casi alada es  hoy  campanario de la Catedral y símbolo de la ciudad.

¡Que Catedral! Reconocida  como  el tercer templo mas grande de la Cristiandad, fue construida expresamente  para que los siglos venideros la juzgasen un bendito disparate,  y así es. De  puro estilo gótico y renacentista, decoraciones platerescas adornan su puertas del Perdón y  de las Campanillas. Sesenta y ocho bóvedas, noventa y tres vidrieras, mármol ,barro, madera, todo un cosmos humano  y divino animal y vegetal serpenteando en frisos, capiteles, retablos, rejas , sillerías y vidrieras. Descansamos de tal sinfonía de  formas y colores en el patio de los naranjos, fresco y florido lugar en donde susurra el rumor del agua de la fuente y la brisa en los naranjos.

 Los Reales Alcáceres  joya  arquitectónica de exacerbado arabismo nos  volvió a sorprender gratamente,  artesonados polícromos de madera de cedro, bóvedas, pórticos y zócalos  adornados con  azulejos siglo XVI saltaron sobre nuestra curiosidad apabullándola;  lo mas logrado del arte mudéjar creado por  alarifes islámicos. El lema Nazarita  “solo Dios es vencedor” se repite hasta la saciedad en caracteres árabes por  patios  y columnas .  Bellísimos  jardines, terrazas y glorietas y el inconfundible  aroma  penetrante  y leve a la vez  de naranjos y limoneros, arrayanes y jazmines, acacias y  y cipreses arrullados por el agua de los surtidores. Fuera nos esperaban graciosas calesas y algunas  volvimos al turismo de fondo y paseamos  la orilla del Guadalquivir, el parque de Maria Luisa y la Plaza de España.

Al día siguiente visita a las ruinas  de Itálica, primer asentamiento  permanente de los romanos al sur  de la Península. El calor no nos impidió  disfrutar del recorrido por el teatro, las termas o los edificios residenciales  donde se conservan  magníficos  mosaicos, siempre bajo la tutela  de  nuestro preciado guía.

Los del turismo a fondo hicimos una visita a Carmona Lucero de Europa. A  unos kilómetros de Sevilla, conserva esta blanca ciudad importantes construcciones, el Alcázar del Rey D. Pedro, hoy precioso parador,  la Iglesia de San Pedro con una réplica de la Giralda “La Giralda chica” la llaman, el Alcázar de la Puerta de Sevilla y la  Necrópolis  Romana entre otros.

 Volvimos a nuestra tierra satisfechos, un poco cansados, poco, ahítos de sol de Andalucía y la maleta esperando el nuevo  y próximo viaje. Ahí a la vuelta de la esquina.

 

Nery G. Vallina